La piedra del lagarto

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 22-07-2010

Me encanta perderme. De veras, me encanta esa sensación de no tener ni idea de dónde estás, qué verás ni dónde aparecerás o cuándo. Camino del “Aquis submarinis” me debí desviar en alguno de esos miles de cruces iguales del rural gallego para aparecer en un pueblito llamado “Santa Baia”, total y absolutamente desconocido para mi, donde con sorpresa encontramos ésto que véis: la piedra del lagarto. Pedazo piedra y pedazo lagarto delante de un estanque.


La piedra del lagarto

Caminando por Vigo puedes ver cosas parecidas, pero no iguales. También es un lagarto aunque menos artístico.


Lagarto en Vigo

Destino Madeira (XVI): bicherío vario

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 16-01-2010

En Madeira me llamó la atención lo escaso del bicherío. Pocos insectos (salvo cucarachas), pocos perros, pocos gatos, palomas y unas cuantas gaviotas. Una de ellas me dejó alucinado por su agresividad. Pilló a una paloma por banda en la desembocadura de un torrente y la emprendió a picotazos con ella hasta matarla allí mismo. Una vez muerta, la destripó y se dispuso a darse un festín ante nuestros ojos. Si ya le tenía poco cariño a las gaviotas, ahora mucho menos. He aquí la imagen del crimen.


La gaviota asesina

Este bicho, aunque feo, era mas agradable y amistoso. Otra cosa no sé, pero lagartos había un montón, la mayoría de este tipo con pintas verdes sobre fondo negro. Debían estar acostumbrados a la presencia humana porque se dejaban fotografiar con toda naturalidad.


Lagarto posando

En el Jardín Panorámico pudimos ver otro hecho curioso. Un par de turistas echaron dos palos de helado al suelo, aparecieron una docena de lagartijas y no veáis cómo chupeteaban los restos de chocolate. Incluso una abrió la boca, mordió uno de los palos, lo levantó en peso y se escapó de las demás con su botín. Así se le indigeste por choriza.


Lagartos chorizos

Y mas curiosidades. En el Jardín Botánico, un pavo real se paseaba tranquilamente entre las mesas de la cafetería esperando a ver si le caía algo por su cara bonita. Es fascinante la tranquilidad y majestuosidad con que se mueven estas aves, como haciendo equilibrios en sus patitas.


Pavo real entre las mesas

Y cayó, cayó, le echaron el resto de un helado de chocolate, ni corto ni perezoso empezó a picotear en él y se lo comió delante de nuestras narices. No me extraña que el animalito esté tan redondito, lucido y hermoso.


Pavo real comiendo helado