La rotonda del fin del mundo

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 06-06-2010

No es en Finisterre, como su nombre pueda hacer creer, sino en Madeira. Allí hay muchas puntas como la de éste acantilado, donde llega una carretera llenita de curvas que acaba en una rotonda y al otro lado sólo un montón de kilómetros de mar. Eso, y unas vistas siempre llamativas de todos los acantilados de los alrededores, porque otra cosa no habrá, pero acantilados un rato largo de todos tipos.


Rotonda final

Ecuación matemática constante

Escrito por: Jc | Categoría: Humor | Publicado el: 25-04-2010

Hombre + tele + fútbol = mujer aburrida. En Madeira, también.


Fúrbol en la calle

Antes del temporal

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 22-03-2010

Antes del temporal así estaban los clubes de baño en Madeira. Ahora, después de todo lo que les ha caído, sabe dios cómo habrán quedado… curioso lo de Madeira, cuanto mas pasa el tiempo y mas va asentando en mi cabeza lo que allí vivimos, mejor recuerdo guardo.


Piscinas en el mar

Cabo Girao

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 06-03-2010

Repasando fotos veo que me quedaron unas cuántas de Madeira, así que vamos a aprovechar y usarlas en el noble arte del relleno. Cuando hablé del acantilado de Cabo Girao ya avisé que era el mas alto de Madeira y de lo mas alto de Europa. Aquí va una foto en la que podéis ver la verdadera magnitud del acantilado. Impresiona, fijaros en las dimensiones de las casitas arriba de todo. En un día de viento tiene que ser de miedo.


Cabo Girao

Desastre en Madeira

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 23-02-2010

Estoy alucinando con las imágenes que veo de Madeira tras las recientes inundaciones, por los tremendos destrozos que ha hecho en Funchal y los cuarenta muertos que hay hasta el momento. Según voy viendo imágenes y reconociendo sitios, cada vez se me queda la boca mas abierta. Me parece increíble recordar cómo algo así:

Estos días estaba así. Pinchando en la foto os llevará a mas imágenes en “La Voz de Galicia”.


Desastre en Madeira

Si queréis un recorrido por la isla y ver cómo eran las cosas antes de semejante desastre, puedes ir aquí.

Destino Madeira (XVII): adiós

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 23-01-2010

Y por fin llegó el día de vuelta. Ultimo desayuno en el hotel, he de reconocer que me pongo morado con los desayunos buffet. Cada día se repetía el mismo ritual: primero fruta, de la que haya porque me gusta toda. Luego un yogurcito, pan con mermelada, pan con miel, y finalizamos con un chocolatito sopeteando el minicroissant y el bizcocho. A lo mejor va a ser por esto que cada día estoy mas redondito.


Ultimo desayuno

Mañana de piscina y al mediodía nos vinieron a buscar para trasladarnos al aeropuerto. Desde la terminal una de las últimas fotos, la vista de las Islas Desiertas. Tres pequeñas islas de origen volcánico que reciben ese nombre porque (era difícil imaginárselo) allí no vive nadie. La izquierda se llama Ilheu Chao (islote llano), la del centro es la Deserta Grande y a la derecha el Bugio.


Islas Desiertas de Madeira

El resto del proceso, el mismo que a la vuelta pero al revés. Avión, merienda cortesía de la TAP, llegada a Oporto, recogida del coche y pitando para casa. Yo a lo mío, fotos hasta en el interior del avión sin que la gente se entere, aprovechando que nos sentaron en la última fila…


Dentro del avión

La chica que cruzaba el brazo no sé si era por miedo al despegar o para consolar a su pareja porque también se habían acabado las vacaciones. Que le vamos a hacer, ya habrá más.

Destino Madeira (XVI): bicherío vario

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 16-01-2010

En Madeira me llamó la atención lo escaso del bicherío. Pocos insectos (salvo cucarachas), pocos perros, pocos gatos, palomas y unas cuantas gaviotas. Una de ellas me dejó alucinado por su agresividad. Pilló a una paloma por banda en la desembocadura de un torrente y la emprendió a picotazos con ella hasta matarla allí mismo. Una vez muerta, la destripó y se dispuso a darse un festín ante nuestros ojos. Si ya le tenía poco cariño a las gaviotas, ahora mucho menos. He aquí la imagen del crimen.


La gaviota asesina

Este bicho, aunque feo, era mas agradable y amistoso. Otra cosa no sé, pero lagartos había un montón, la mayoría de este tipo con pintas verdes sobre fondo negro. Debían estar acostumbrados a la presencia humana porque se dejaban fotografiar con toda naturalidad.


Lagarto posando

En el Jardín Panorámico pudimos ver otro hecho curioso. Un par de turistas echaron dos palos de helado al suelo, aparecieron una docena de lagartijas y no veáis cómo chupeteaban los restos de chocolate. Incluso una abrió la boca, mordió uno de los palos, lo levantó en peso y se escapó de las demás con su botín. Así se le indigeste por choriza.


Lagartos chorizos

Y mas curiosidades. En el Jardín Botánico, un pavo real se paseaba tranquilamente entre las mesas de la cafetería esperando a ver si le caía algo por su cara bonita. Es fascinante la tranquilidad y majestuosidad con que se mueven estas aves, como haciendo equilibrios en sus patitas.


Pavo real entre las mesas

Y cayó, cayó, le echaron el resto de un helado de chocolate, ni corto ni perezoso empezó a picotear en él y se lo comió delante de nuestras narices. No me extraña que el animalito esté tan redondito, lucido y hermoso.


Pavo real comiendo helado

Destino Madeira (XV): cidade velha

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 09-01-2010

Hoy toca hablar de la Cidade Velha, o lo que es lo mismo, el casco viejo de Funchal. Empieza justo al final del paseo marítimo y el aspecto general de sus calles es el típico de tantos y tantos pueblos portugueses: calles estrechas, edificios bajos, casitas antiguas y alguna iglesia.


Iglesia en la Cidade Velha

Hay mucho restaurante con terraza y por todos lados ves carteles indicativos. Este de la izquierda es de “O Jango” uno de los mas conocidos y recomendados. No son baratos, pero tampoco exageradamente caros y sí de calidad.


Calles con restaurantes

La construcción mas llamativa es el famoso Forte de Sao Tiago, del que ya mostré otra foto enterita. Quizá que lo hayan pintado de amarillo contribuye a que destaque un poco. Menos mal que ya no tiene funciones defensivas, sino con ese color es probable que lo distinguieran a cien millas de distancia.


Forte de Sao Tiago

Cerca del fuerte hay unas casetas donde guardan material náútico y de pesca submarina. Allí vimos como pesaban un pedazo bicho recién sacado del agua, por lo que oí creo que era un abadejo de cuatro kilos. Una vez pesado, una llamadita telefónica, precio, acuerdo y el abadejo ya tenía nuevo dueño. Me imagino que en breve sería presentado en sociedad en alguno de los restaurantes de la zona.


Pesando un abadejo

Destino Madeira (XIV): Curral das Freiras

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 02-01-2010

La visita al “Curral das Freiras” (“Valle de las monjas” en castellano) se hace en medio día. Al haber encargado tres excursiones en la misma tienda, ésta nos la dejaron por diez euritos de nada. Cuenta la historia que, hartas del acoso de los piratas, las monjas remontaron un valle hasta llegar al final y allí se establecieron en un sitio desde donde no podían ser vistas desde el mar con lo cual evitaban los ataques. En lo alto de una montaña enfrente al pueblo hay un mirador desde el que se ve el valle completo, una vista totalmente recomendable.


Curral das Freiras

Se puede llegar hasta el propio valle por una carretera de montaña bastante decente. La carretera antigua ya no lo era tanto, actualmente se hallaba cerrada por desprendimientos. Debe ser toda una sensación encontrarte de frente un autobús cuando te toca ir por el lado del precipicio.


Carretera de montaña

Del pueblo en sí poco que comentar, dos bares, dos tiendas, cuatro casas, lo mas destacable es que usan unos delantales de lo mas pintoresco, con su colgador para el sacacorchos incorporado.


Delantal

Destino Madeira (XIII): catamarán y delfines

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 26-12-2009

Otra de las excursiones habituales en Madeira es salir a dar una vuelta en un barco para avistar delfines, ballenas o lo que se tercie. El catamarán es como éste y aunque no se aprecien las dimensiones, debe tener una capacidad aproximada para cien personas.


Catamarán

No podía ser de otra manera, el día que escogimos para salir en barco es el día que la nube escogió para aparecer por la bahía de Funchal. Para mi mejor, ya me imaginaba todo el viaje metido bajo un toldito para evitar el sol, pero bastante peor para la gente que quería aprovechar y asolearse un rato. Zarpamos, a los diez minutos nos encontramos con una manada de delfines y, fijaros bien, una réplica de una carabela que hace el mismo recorrido que los catamaranes. A la hora de escoger la excursión nos avisaron que los catamaranes son mas estables, se mueven menos así que si alguien tiene tendencia al mareo ya sabe qué elegir.


Carabela y delfines

Ver aparecer un montón de delfines dando vueltas alrededor del barco, saltando y jugando siempre es bastante espectacular. Además como son unos animales que les caen simpáticos a todo el mundo da gusto verles hacer monerías. Es complicado sacarles fotos porque si bien los ves en el agua, no sabes cuando van a emerger, hacen cambios bruscos de dirección, aparecen más ejemplares por otro lado y te vuelves loco para seguirlos con la cámara.


Delfines

Prácticamente todo el recorrido de ida lo hicimos a motor. Llegamos al pie del Cabo Girao, que mirad si es impresionante comparándolo con el tamaño de la carabela, y allí se paró el barco para que quien quisiera pudiera bañarse un rato. No estaba el tiempo meteorológico para mucho chapuzón, poca gente optó por tirarse al agua y al rato reemprendimos la vuelta a vela primero y a motor después.


Carabela en Cabo Girao

En el puerto tienen una pizarra donde indican qué avistamientos hubo ese día y me fijé que habitualmente indicaban delfines, tortugas o una ballena tropical. Esta vez sólo vimos delfines, excepto unos que debieron beberse mas de una docena de cervezas cada uno (palabrita, oiga, cogieron sitio delante del bar y de allí no hubo quien los moviera) que probablemente vieran elefantes rosas, hipopótamos voladores y ballenas a reacción.