Innovando

Escrito por: Jc | Categoría: Varios | Publicado el: 28-02-2010

Todo el mundo con los mismos castillitos de siempre, menos mal que de cuando en cuando aparece alguien con ideas diferentes e innovadoras cuando no rompedoras y provocativas…


Mujer de arena

Castillo de Sesimbra

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 13-02-2010

Lo primero, he de reconocer que desconocía total y absolutamente la existencia de Sesimbra hasta que en un viaje por esa zona fuimos hasta Cabo Espichel y apareció este pueblito. Pequeño, con playita y puerto, lo que más me llamó la atención fue el castillo situado en todo lo alto de una montaña. Buscando más información resulta que quedó hecho polvo tras el famoso terremoto de 1755, el mismo que dejó Lisboa hecha unos zorros. Lo que hoy vemos fue reconstruido en el siglo XX y no me quiero ni imaginar las vistas que habrá desde allá arriba (pues si, no subí, había que escoger entre éste o Cabo Espichel y a mi los acantilados me pueden, con lo que ganó el segundo).


Castillo de Sesimbra

Parador de Verín

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 10-02-2010

Quiero desde aquí expresar mi reconocimiento al Parador de Verín por su inestimable ayuda a la mejora de mi calidad de vida. Habiendo llegado castillo de Monterrey cuando aún estaba cerrado, bajamos aquí para tomarnos un café en la terraza situada a la derecha de la entrada principal, que es esto que véis en la foto. El calorcito, la tranquilidad, el café y la compañía constituyeron uno de esos pequeños momentos cotidianos que no tienen precio. Para todo lo demás, Mastercard. Por supuesto, una porquería de cielo gracias a las nubes blancas pero qué le vamos a hacer, el respetable público ha de asumir que a veces prima la calidad del testimonio frente a lo destacable de la fotografía.


Parador de Verín

También descubrí algo que me puso los dientes largos, y muy largos: la piscina. Yo soy poco de playa, pero cuando pillo una piscina de agua templadita por banda no salgo hasta que tengo los dedos enchuchurríos de tanta humedad o hasta cumplir con la ceremonia de las cien panzadas. No me digáis que la piscina del parador no está diciendo “báñate, báñate”, uno de esos días calurosos de verano tiene que ser una verdadera perdición.


Piscina del parador

Mota del Marqués

Escrito por: Jc | Categoría: Al este | Publicado el: 15-01-2010

Ganas tenía de parar en éste pueblo vallisoletano situado al pie de la A-6, varias veces lo había visto al pasar y me llamaba vivamente la atención el conjunto de un castillo ruinoso en todo lo alto, la iglesia en ruinas a medio camino y la iglesia de San Martín en primer plano, también medio en ruinas. Si alguna vez os coincide pasar al lado parar y echarle una ojeada de una horita, si no siempre podéis recurrir a la web para conocerlo un poco mejor.


Mota del Marqués

Exposición en el castillo

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 23-12-2009

A pesar de ser totalmente rústico en su exterior, el interior de uno de los edificios anexos al castillo de Monterrey estaba totalmente reformado y habilitado como sala de exposiciones, mostrando una del camino de Santiago en la planta superior y otra de objetos religiosos en el sótano.


Exposición en el castillo

A la entrada de la exposición inferior había una virgen y a sus pies la gente fue dejando moneditas. Las dos figuras pequeñitas de los lados debían estar bastante frustradas porque para ellos no había ni un céntimo de euro. Es lo malo de esta vida, hasta que te haces famoso no ves pasta por ningún lado.


Santos en el castillo

Pueblo con castillo

Escrito por: Jc | Categoría: Al este | Publicado el: 18-12-2009

Cada vez que cruzo España camino del mediterráneo dejo atrás un montón de pueblos castellanos que no sé porqué, pero siempre me llamaron la atención. Muchas veces me dije que unas vacaciones podía aprovechar y recorrerlos para conocerlos mejor aunque a dia de hoy esa idea sigue en el cajón de proyectos pendientes. No hablo de pueblos grandes como puedan ser Rueda o Medina del Campo, sino de otras docenas en medio de la nada amarilla y reseca (o del verde del trigo recién plantado), pequeños pueblos con sus casas antiguas, sus ruinas, sus iglesias y sus restos de castillos como éste. Seguro que volvía con cientos de fotografías aprovechables, no en vano esa zona destaca por su abundancia de colorido: ocres, amarillos, verdes, azules.


Pueblo con castillo

Ponga un chicle en su vida

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 25-11-2009

Alucinante lo que vimos justo a punto de bajar del torreón del Castillo de Monterrey. ¿Qué es lo que hay en el techo? ¿Es acaso granito moteado? ¿Son lunares?


Ponga un chicle en su vida

Pues no. Son chicles. Debe ser tradición o algo parecido porqué está todo llenito de chicles pegados. Tradición guarra, pero tradición al fin y al cabo. Y qué bonito, los hay que incluso hacen su nombre con el chicle, qué tierno, qué amoroso…


Ponga un chicle en su vida

Novedades sobre el Castillo de Pambre

Escrito por: Jc | Categoría: Lugo | Publicado el: 22-11-2009

Tras la no-visita al Castillo de Pambre ya decía que con este tipo de monumentos es cuestión de tiempo poder visitarlos. Recientemente ha habido una variación sustantiva que puede acelerar ese proceso, el fallecimiento del legítimo dueño del castillo y la donación a los Misioneros de los hermanos pobres que según parece, prefieren venderlo para uso público y con el dinero poder seguir desarrollando su misión. Lo dicho, cuestión de tiempo llegar a visitar el interior y verlo enterito.


Castillo de Pambre

La campana del castillo

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 18-11-2009

Obsérvense tres cosas en esta imagen, una es esa especie de triángulo dentro del cual se halla la escalera a través de la cual se accede a la terraza del torreón del castillo de Monterrey. En su punta mas alta mas o menos tendrá la altura de una persona, aproximadamente un metro y setecientos setenta y siete milímetros que viene siendo la media del españolito típico, así lo hemos constatado tras hacer una medición de mil personas tomadas al azar, descartar los cien resultados superiores e inferiores y extrapolar los datos con una fórmula llena de logaritmos neperianos que por mucho que lo intente no seré capaz de repetir otra vez en mi vida. Constatada la altura de la escalera, deducimos mas o menos las generosas dimensiones de la campana, cuestión tampoco excesivamente complicada dado que siendo maciza, costando una pasta y no hallándose anclada, atada o encadenada, de tener menor peso nunca faltaría quien viniera con la fregoneta a llevársela una noche con intenciones de venderla como chatarra, que la carne es débil, la crisis grande y a fin de mes todas las ayuditas suman. Por último, vistas las dimensiones de escalera y campana, fijaros bien en la altura de la barandilla de piedra situada en el extremo mas alejado del fotógrafo porque su altura malamente llegaba a los ochenta centímetros para pánico y horror de aquellos con vértigo, conjunto entre los cuales no me encuentro gracias a dios o iba a pasarlo muy mal dada mi desmedida afición a subirme a las alturas.


La campana del castillo

Castillo desde lo alto

Escrito por: Jc | Categoría: Orense | Publicado el: 04-11-2009

Entro al castillo de Monterrey. Veo esto. Inmediatamente relaciono: puerta, torre, ventana, altura, 0.01 segundos después estaba dirigiéndome hacia la torre para subir. Simpática señorita de la ventana, indíqueme usted el camino para llegar lo mas arriba, le dije. Simpático caballero, espere usted a que le toque la primitiva porque si quiere ascender y hacerse rico trabajando honradamente va de culo y marcha atrás, me respondió. Simpática señorita, discusiones filosóficas aparte me temo que me ha entendido usted mal, me refiero a llegar a lo alto de la torre. Simpático caballero, rodee usted la mencionada torre, pase cuidadosamente una delicada pasarela de piedra con barandilla de cuerda flácida y entre por esta puerta que está viendo. Dios la guarde muchos años, simpática señorita, que allá vamos.


En lo alto de la torre

Torre, pasarela, puerta, escaleras, escaleras, escaleras y mas escaleras, por fin aparecí arriba de todo. Si la pasarela inferior era peligrosa por la barandilla de cuerda deshilachada, la parte superior del castillo no lo era menos por la barandilla de piedra de unos ochenta centímetros escasos de alto. Y es que cuando tienes una vista como la que veis aquí (ese puntito blanco del centro es una persona) se agradece una barandilla ligeramente mas alta. Por si acaso.


Desde lo alto de la torre