Calor y fuego

Escrito por: Jc | Categoría: Varios | Publicado el: 28-07-2010

Galicia creo recordar que era un sitio donde en verano hacía calorcillo y por la noche refrescaba, así que se llenaba de madrileños que venían simplemente porque aquí podían dormir (simplificación un poco bestia pero vale para abreviar). Este verano Galicia es un sitio donde te achicharras con una ola de calor como no recordaba otra (lo mas parecido, la del 2003), días y días por encima de los 30ºC y por la noche no corre ni una gota de aire. Por dios, otoño ya, que nos consumimos…

Una de los problemas que solían venir aparejados al verano eran los incendios forestales. Curioso, este año a pesar del calor casi no se ve ninguno mientras que el norte de Portugal está ardiendo por los cuatro costados. Esta foto corresponde a lo que pasaba este domingo en uno de los montes de Vilanova da Cerveira. Falta algo que permita ver las dimensiones del incendio pero os aseguro que era grandecito.


Incendio forestal

Quien sabe, a lo mejor tener el ejército armado y preparado vigilando los montes gallegos sirve para que esa cantidad de pirómanos que tenemos aquí se lo piense dos veces antes de irse de excursión soñando con una cerilla y un bidón de gasolina.

Secuelas de un incendio

Escrito por: Jc | Categoría: Pontevedra | Publicado el: 25-06-2009

Hace tres o cuatro años tuvimos una tremenda ola de incendios en verano, aún hay gran parte del territorio que muestra las señas de aquella desgracia que convirtió muchos paisajes insulsos en paisajes insulsos quemados.


Secuelas de un incendio

No sé qué nos pasa en Galicia, que el número de pirómanos es tremendamente alto. Cada año detienen a unos cuantos y no son las tan denostadas empresas madereras, sino seres de lo mas curioso: una señora de setenta años que planta fuego al monte cuando se aburre, un abuelo de setenta años que planta fuego al monte porque se aburría, un señor mayor que le dio por prender fuego al monte al no tener otra cosa mejor que hacer y gente similar que, por cierto, a los dos días están en libertad con cargos y un mechero en el bolsillo. Recuerdo que cuando era pequeño, en el pueblo de mis abuelos todo el mundo conocía al famoso Bastián, que se entretenía prendiéndole fuego a todo lo que podía y nadie hacía nada porque “él era así…”.