Starsky y Hutch crearon escuela
Escrito por: Jc | Categoría: Humor | Publicado el: 29-01-2010
No es lo mismo pero con un poco de voluntad se le parece, que una cosa es tener coche de gama baja y otra muy distinta no poder presumir con él.
No es lo mismo pero con un poco de voluntad se le parece, que una cosa es tener coche de gama baja y otra muy distinta no poder presumir con él.
Esa caja blanca que veis a la derecha no es una lavadora abandonada al lado de la carretera, es un radar fijo. De un tiempo acá se han reproducido como setas por todos lados de forma que hasta da repelús lo de hacer kilómetros y mas kilómetros por el mundo adelante. Es prácticamente imposible no despistarte en algún tramo, no fijarte en alguna señal de limitación de velocidad y si tienes la mala suerte de tener un radar cerca, ya has hecho el mes, no sólo por la multa sino por los puntos que te puedan retirar. Lo peor de todo es verlos en sitios donde no hay el menor peligro y en cambio delante de curvas verdaderamente problemáticas, ná de ná. Dicen que no son para recaudar, que va… y por el mar corren las liebres, por el monte corren las sardinas, tralará.
De momento no me quejo, una sola multa de cinco mil pelas en seiscientos mil kilómetros recorridos. Toquemos madera y que siga asÃ.
Como curiosidad, llegados a Viveiro lo primero que nos encontramos fue este coche y al ladito, la moto (o lo que sea) que se ve abajo. Pensamos si habrÃa concurso, reunión o exposición de vehÃculos curiosos pero no, simplemente allà estaban. Paramos, echamos una ojeada, foto y lo siguiente que recuerdo es un macarrón con BMW intentando batir el record de velocidad entre semáforos en rojo a base de acelerones y chirriar de ruedas, parece cosa común estar condenados a sufrir en todos lados algún ser escasiforme neuronal de la misma ralea.
Del macarrón no hay fotos, no se vaya a creer además que nos habÃa impresionado y por eso lo retratábamos.
Tiro de archivo y saco una foto del invierno pasado para hacer una reflexión, todos sabemos ya lo que le pasó al pobre Willy, el Volkswagen Golf de la parienta que palmó hace tres meses. Antes del fatal desenlace siempre me decÃa que su coche era una maravilla, su coche era una maravilla y su coche era una maravilla. A dÃa de hoy, con su nuevo cochecito colorao, sus elevalunas eléctricos (que antes no tenÃa), su cierre centralizado (que antes no tenÃa), su climatizador (que antes no tenÃa), si le pregunto qué coche era el de antes se para a pensar y me responde vagamente “uno… creo que era oscuro…”. Es sorprendente lo rápido se adapta el cuerpo a la buena vida, a la mejora de status y qué rápido borra nuestro cerebro todo vestigio de la vida anterior.
Ahora que lo pienso, de mi también dice que soy una maravilla… cielo santo, estoy perdido…
Esta fue la semana de los ejercicios, de los sustos y los cambios de planes. Por ejemplo, para entender cómo empezó la semanita, componer una frase con las siguientes palabras: “averÃa”, “catastrófica” y “disco duro” para continuar otro con las palabras “averÃa”, “catastrófica” y “coche”. Empezábamos laboralmente con uno para las palabras “auditorÃa” y “calidad”, finalizábamos con “actividad”, “mental” y “negativa”. Sin embargo, algo bueno debe haber. ¿Que nos tendremos que ejercitar con “comprar”, “coche” y “nuevo”? Habrá que ser optimista y ver el otro lado de las cosas, pensar donde está la parte positiva (alguna habrá). Justo como ésta hoja, vulgar por delante, una magnÃfica modelo por su parte trasera. Una foto simple, lineal, colorida, de las que a mi me gustan.
Pregúntame, pregúntame…
Qué bonito es dejar el coche aparcado cerca del puerto y encontrarlo asÃ. Que lave mi coche una vez cada seis meses (o cada ocho si es año bisiesto) no quiere decir que me lo puedan dejar hecho una porquerÃa impunemente. Además, teniendo tantos cristales, capó, techo y maletero, ¿porqué siempre apuntan al parabrisas? Malas pécoras, eso es lo que son.