Leça y Matosinhos (VI)

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 29-05-2010

Seguimos camino por Leça, pasado el faro y la ermita empezamos a percibir un extraño olorcillo con intercambio de acusaciones mutuas y yo no he sido, yo no he sido. Efectivamente, no habíamos sido, como pudimos comprobar por la súbita aparición de una refinería. Pedazo instalaciones y pedazo olor a pedo en los alrededores, con perdón la poca finura.


Refinería

Una lástima su presencia porque el olor que desprende en un entorno totalmente natural no es precisamente agradable. Como ahí está, habrá que aprovechar algo por lo menos y sacarle unas cuántas fotos, que cosas curiosas para retratar como esta chimenea tenía un montón. Realmente no sé si es una chimenea o un cohete listo para llegar a la luna, porque vista la complicación del artefacto tanto podría ser lo uno como lo otro.


Chimenea

Leça y Matosinhos (VII)

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 22-05-2010

Aún mas allá de la refinería encontramos la «Playa de la Memoria» con unas dunas de arena, caminitos de tablas y un tremendo obelisco allí plantado.


Obelisco

Este obelisco sirve para conmemorar que en 1832, durante la Guerra Civil Portuguesa, el rey Don Pedro IV desembarcó aquí con su hombres para restaurar el régimen liberal en vez del absolutista gobernado por su hermano Miguel I. Y es que en Portugal, la historia del país debe ser entretenidísima de estudiar porque había cada culebrón impresionante.


1832

Leça y Matosinhos (V)

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 15-05-2010

Una breve ojeadita a la playa entre puertos, faros, paseos marítimos, rocas y ermitas nos permite comprobar como la legendaria prosa portuguesa sigue teniendo dignos representantes hasta en las demostraciones de amor de las generaciones mas jóvenes. Empezamos con un simple, franco y directo: «I love you». Obsérvese cómo, fruto del contínuo contacto con películas subtituladas y no mal dobladas a su idioma, los portugueses no tienen recato alguno en expresarse muy dignamente en lenguajes extranjeros, NO COMO OTROS, que como mucho llegarían al «T kiero muxo».


I love you

Segunda pintada, esta vez en el muro. En el centro un corazón con la leyenda «Quem desiste sao os fracos», los que se rinden son los débiles, más o menos que antes de la quincuagésima negativa aún es posible que caiga en tus brazos. Bonito pensamiento, mucho más que el fino y elegante «Si no kieres tú konmigo, dame el numero de tu ermana questá iwal de wena» más habitual por aquí.


Pintada en el muro

A mano izquierda, «Amo-te Cristiana vidinha, eres a mulher da minha vida. Desculpa!!!». Mi primera recomendación a la hora de hacer esta pintada es que resulta fundamental acertar con el nombre de la mujer querida, que poner el de otra por estar pensando en las musarañas con el spray en la mano suele sentar muy mal. Y con ese «Desculpa» podemos entender que a pesar de ser la mujer de su vida, a veces también la hace rabiar.


Mis disculpas

Por último, a mano derecha encontramos lo mismo pero del sexo contrario. Ella, transformando el muro en multimedia con banda sonora de Rick&Renner (conocidos en su casa a la hora de comer), declara que José Esteves reúne las condiciones para ser el hombre de su vida. Debido a lo asincrónico y misterioso de las pintadas, que no las vemos en el momento de su realización y de las que muchas veces desconocemos datos, origen y motivos, hemos de rellenar la historia con el producto de nuestra imaginación, ignoramos si la pintada derecha hace referencia al hombre de la pintada izquierda o ella, en un afán vengativo sin mesura, pintó la parte derecha como represalia al hecho constitutivo de las disculpas pedidas a la izquierda. La vida y los muros tienen muchos puntos de vista según los ojos que las miren.


Homem da minha vida

Desde aquí, nuestras más sinceras felicitaciones a la feliz pareja y que cumplan muchas pintadas más.

Leça y Matosinhos (IV)

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 08-05-2010

Un poquito antes de llegar al faro se puede ver sobre las rocas lo que en breve me imagino serán unas piscinas de agua salada. Aquí, como en Madeira, si hay que echar cemento sobre las piedras no se cortan un pelo.


Piscinas de agua salada

Al fondo de todo se puede ver una puntita de rocas sobre la que han construido un mirador, una ermita y un restaurante también visitables. A estas alturas, los colores, el azul del mar, el cielo, las rocas, todo me tenía obnubilado y pegándome una panzada a sacar fotos que pocas veces he sacado tantas en tan poco recorrido.


Rocas y ermita

Leça y Matosinhos (III)

Escrito por: Jc | Categoría: Al sur | Publicado el: 01-05-2010

Pasada la zona portuaria, el faro y el fuerte, llegamos al paseo marítimo en sí. Grandote, ancho, bastante largo, con edificios y locales comerciales a la derecha y playa a la izquierda. Si eres de los que te gusta pasear, estás de enhorabuena porque aquí tienes kilómetros para entretenerte. Si no me equivoco, esta zona creo que se llama Leça da Palmeira. Del puerto hacia Oporto ciudad es Matosinhos.


Paseo de Leça da Palmeira

La foto anterior la saqué desde mas o menos la mitad del paseo. Al fondo de todo se encuentra un faro moderno en perfecto estado e integrado en el paisaje. Al tener el sol a media altura justo detrás mía iluminándolo todo en su justo punto me hinché a sacarle fotos, como está mandado.


Faro de Leça da Palmeira

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